Tradiciones andaluzas, el arte del sur
- Lola Fioris Pérez

- 7 oct 2024
- 2 min de lectura
Actualizado: 19 dic 2024
Las calles de Arcos de la Frontera vuelven a llenarse de vida, el sonido de las sevillanas, el olor a vino fino y los buñuelos recién hechos anuncian la llegada de la Feria de San Miguel. La semana del 25 al 29 de septiembre, tuvo lugar esta celebración que reúne cada año a cientos de arcenses y turistas.
Tras cruzar la portada que anuncia la entrada al recinto ferial, vemos un espectáculo de luces que parece estar competiendo con las mismísimas estrellas mientras que van alumbrando los grandes pasillos a rebosar de casetas y personas.

El miércoles, es muy común que cada caseta organice una pequeña cena de bienvenida para todos sus socios, pues son los que al pagar una cuota al año obtienen estos beneficios, además como de costumbre en la caseta municipal, se hace una coronación a las reinas del pueblo, quienes son las representantes de todas las fiestas celebradas durante todo el año y que hacen su acto de apertura en la feria, así como el tradicional encendido de la portada.
Durante los próximos días, jueves, viernes y sábado, las flamencas salimos a la calle luciendo los vestidos desprendiendo alegría a al paso, pues desde por la mañana bien temprano lo tienen todo muy bien preparado, están peinadas y maquilladas. Por otro lado, los más tradicionales optan por lucir a sus caballos haciendo deslumbrantes desfiles a lo largo de todo el recinto.
La moda flamenca, como cada año, ocupa un lugar muy destacado, pues, los trajes regionales están llenos de colores vivos, resaltando los tonos rojos y verdes integrándose así con las grandiosas mangas y voluminosos volantes, captando a cada paso que dan a todos aquellos que paseamos por el real.

El ambiente festivo combina a la perfección la música con la gastronomía. Durante el día los familiares, comidas de empresa o quedadas de amigos se reúnen en el almuerzo mientras el flamenco y los grupos musicales amenizan la tarde.
Mientras vamos caminando, los puestos con algodón de azúcar y juegos de azar captan la atención de niños y adultos, pues son los sitios perfectos para pasar la tarde donde las risas y alegría se adueñan de las fiestas.
Tras llegar la noche, el ambiente se transforma y todo se convierte en una gran fiesta. Las casetas se llenan de jóvenes dispuestos a darlo todo hasta el amanecer, bailando y cantando.

Sin embargo, como todo lo bueno, la Feria de San Miguel llega su fin. La noche del domingo, con fuegos artificiales iluminando el cielo, el pueblo comienza despedirse de una celebración que, tras un año más, consigue seguir siendo fiel a sus tradiciones.




Comentarios