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'Zapal, la memoria de una fotografía': El orgullo de ser 'Zapalito'

Entre aplausos y halagos fue recibida la última obra de Jose Luis Tirado y Francisco Artacho en el Festival de Cine Europeo, y no es para menos. El hecho de haber podido contar tantas historias a partir de una simple fotografía hecha en 1937 por José Reymundo dice mucho del proceso de investigación y de las puntadas de originalidad que los directores quisieron ofrecer. 


Portada del cortometraje. Fuente de la web del director José Luis Tirado


Importancia a la memoria histórica


La película se construye con base en un contexto de miseria como fue la Guerra Civil. Este asentamiento precario junto a la playa fue hogar de muchas familias durante casi un siglo, en una época llena de migraciones impulsadas por la industria pesquera y la represión política. María ‘la ratona’ es la gran voz de este corto, encarnada por la periodista Yolanda Marín, donde va contando tanto las historias personales de los individuos que hay a su alrededor, como la de ella misma. Es muy interesante el guiño que se hace al contexto con el acento tan característico de la zona que adopta la periodista, profundizando en la narrativa y haciendo más cercana la historia. La única ayuda para contar todo emerge de la imagen fija, por lo que esta se transforma en un vehículo de reflexión y un tributo a los habitantes olvidados de este espacio marginal. De hecho, su estreno en Barbate y Vejer recibió una cálida acogida, con cientos de asistentes emocionados, incluidos antiguos residentes del Zapal.  Esta conexión local y emocional eleva el documental más allá de una simple obra cinematográfica, pues la convierte en un acto de memoria colectiva y homenaje a una comunidad desplazada. 


Tráiler del cortometraje. Video sacado del canal de YouTube de José Luis Tirado.


Un arriesgo con éxito


Mientras más avanza el corto, más se va entendiendo cada detalle de la foto, acompañada por la voz en off que le da profundidad emocional y también un contexto histórico. En los 17 minutos que dura la pieza audiovisual, no se me ocurre quitar los ojos de la pantalla, teniendo en cuenta que no me voy a perder mucho, ya que no hay vídeos, no hay gestos, no hay nada más que una fotografía. Esto es lo convierte en grandioso el corto, esa innovación que no se ha visto casi nunca en el mundo cinematográfico, y a la vez tiene su riesgo. Mantener la atención del público sin una lluvia de contenido visual es muy complicado, pero Jose Luis y Francisco lo han conseguido con creces, pues han desafiado las convenciones del cine documental contemporáneo, donde suele primar el uso de abundantes recursos visuales y narrativos, y han apostado por un enfoque minimalista resultante de éxito. Ya lleva ganando algunos premios desde que ha salido a la luz el proyecto, pero el más reciente ha sido el premio al mejor guion en la octava edición del Festival de Cine por la Memoria Democrática, celebrado en Madrid. 


Zapal, la memoria de una fotografía no es solo un documental con el que recordar el pasado, sino también para reflexionar sobre las injusticias sociales y la capacidad de resiliencia de las comunidades marginadas. Ya el niño que vive en Barbate y ha visto la obra no se siente ofendido al escuchar la palabra 'zapalito' como sí lo hacía antes, atribuyendo su significado a pobre o marginal. Es momento de darles su espacio y transformar lo que era antes una ofensa, en un orgullo. 


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